Líder de una secta en Kenia, declarado culpable por la muerte de 190 niños que sus seguidores dejaron morir de hambre

Líder de una secta en Kenia, declarado culpable por la muerte de 190 niños que sus seguidores dejaron morir de hambre

Un tribunal de Kenia declaró culpable de asesinato a Paul Mackenzie, líder de la iglesia Good News International, por las muertes de 190 niños y un adulto en un caso que conmocionó al país y reveló las prácticas extremas de una organización religiosa apocalíptica.

La decisión se conoció este lunes 19 de octubre de 2026, después de un proceso judicial que comenzó tras el descubrimiento de fosas comunes en el bosque de Shakahola, en la región costera de Kenia, en 2023.

Los fiscales sostuvieron que Mackenzie dirigía una secta que convencía a sus seguidores de dejar de comer para llegar al cielo antes del supuesto fin del mundo. Según la acusación, los niños fueron los primeros en ser sometidos al ayuno extremo y murieron mientras algunos padres permanecían bajo la influencia del grupo.

Además de Mackenzie, alrededor de 30 personas vinculadas a la organización fueron declaradas culpables en el proceso. La audiencia para determinar las penas está prevista para noviembre.

Una doctrina que convirtió el ayuno en una condena mortal

Paul Mackenzie, un antiguo taxista que se presentó como predicador cristiano, fundó la iglesia Good News International y atrajo a miles de seguidores mediante mensajes religiosos y advertencias sobre el fin del mundo.

De acuerdo con las investigaciones, promovía la idea de que sus fieles debían ayunar hasta morir para encontrarse con Jesús. También desalentaba la escolarización de los niños y el uso de servicios médicos, pues presentaba la educación y la medicina moderna como prácticas contrarias a sus creencias.

Los investigadores reconstruyeron un sistema de asentamientos aislados en el bosque de Shakahola, donde los miembros de la organización vivían en refugios improvisados y bajo las reglas impuestas por sus dirigentes.

La sentencia concluyó que las muertes no fueron simplemente consecuencia de decisiones individuales de ayuno, sino parte de una conducta criminal por la que Mackenzie y otros integrantes fueron declarados culpables de asesinato.

El acusado negó haber obligado a las víctimas a morir de hambre, pero el tribunal rechazó su defensa.

El descubrimiento de las fosas comunes en Shakahola

El caso comenzó a hacerse público en marzo de 2023, cuando una denuncia alertó a las autoridades sobre la muerte por inanición de niños cuyos padres supuestamente habían seguido las instrucciones de Mackenzie.

La investigación llevó a la Policía hasta el bosque de Shakahola, donde semanas después comenzaron las excavaciones de fosas comunes. Los equipos forenses recuperaron más de 400 cuerpos durante las operaciones realizadas en la zona.

La causa judicial resuelta este lunes se refiere a 191 muertes: 190 niños y un adulto. Las investigaciones relacionadas con otros fallecimientos continúan, por lo que no todas las muertes descubiertas en el bosque están cubiertas por esta decisión.

El estado de descomposición de numerosos cuerpos dificultó las labores de identificación. Las autoridades también tuvieron que reconstruir las circunstancias en las que murieron las víctimas y determinar el papel que desempeñaron los dirigentes de la secta.

Los niños fueron las primeras víctimas del plan de inanición

Durante el proceso se expuso que los menores habrían sido los primeros en ser sometidos al ayuno extremo. Según la investigación, el plan contemplaba posteriormente la muerte de mujeres, hombres jóvenes y otros seguidores.

Algunos testimonios señalaron que los integrantes de la organización tenían prohibido llevar a sus hijos a la escuela o buscar atención médica cuando enfermaban. Las autoridades también investigaron denuncias de que se impedía a los seguidores abandonar los asentamientos o conseguir alimentos.

El tribunal examinó las pruebas sobre la estructura de control ejercida por Mackenzie y otros dirigentes, así como las circunstancias en las que los niños murieron.

La gravedad del caso no se limita al número de víctimas. También expone cómo la manipulación de creencias religiosas, el aislamiento y el control de la vida cotidiana pueden facilitar abusos extremos contra personas vulnerables.

Las autoridades también quedaron bajo cuestionamiento

La tragedia provocó críticas sobre la capacidad del Estado keniano para detectar y detener a tiempo las actividades de la organización.

Mackenzie ya había llamado la atención de las autoridades antes del descubrimiento de las fosas comunes. Su iglesia fue cerrada en 2019 y posteriormente trasladó sus actividades a la zona de Shakahola.

El caso abrió un debate nacional sobre la supervisión de las organizaciones religiosas, la protección de los menores y los mecanismos para intervenir cuando existen indicios de abuso, aislamiento o peligro para la vida de los seguidores.

El presidente de Kenia, William Ruto, reconoció en 2023 que las instituciones estatales deberían haber podido evitar la tragedia y asumió responsabilidad política por las fallas que permitieron que la situación llegara a ese extremo.

La condena y los próximos pasos judiciales

La declaración de culpabilidad representa un avance judicial para las familias de las víctimas, que durante años han esperado respuestas sobre la muerte de sus seres queridos.

Sin embargo, el proceso no ha terminado. La audiencia para determinar las penas está prevista para el 6 de noviembre de 2026. Mackenzie también enfrenta otros procedimientos relacionados con presuntos delitos de terrorismo, tortura y otras muertes que continúan bajo investigación; esos procesos deben distinguirse de la condena anunciada este lunes.

El caso de Shakahola se ha convertido en una advertencia sobre los riesgos de las organizaciones que utilizan el miedo, las promesas de salvación y el aislamiento para someter a sus seguidores. También deja una pregunta sobre la responsabilidad de las instituciones cuando existen señales de peligro para niños y adultos dentro de comunidades cerradas.

¿Qué controles deberían reforzarse para impedir que organizaciones religiosas o sectas pongan en riesgo la vida de sus seguidores, especialmente la de los menores?

Editor: Fer Bothía | Ágora Digital – 19 oct 2026