Una fotografía publicada en redes sociales terminó abriendo la puerta a un importante descubrimiento botánico en Colombia. En la región de Inírida, departamento de Guainía, investigadores identificaron una nueva especie de nenúfar gigante, bautizada Victoria colombiana, cuyas enormes hojas pueden alcanzar hasta dos metros de diámetro y son visibles en imágenes satelitales.
La especie fue descrita formalmente por científicos en un estudio publicado en octubre de 2026. El hallazgo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de la cuenca del Orinoco y pone sobre la mesa un desafío urgente: conservar una planta que, según las estimaciones iniciales de los investigadores, podría contar con apenas entre 30 y 50 ejemplares en estado silvestre.
Una fotografía en Instagram encendió las sospechas
La historia comenzó en 2021, cuando el horticultor estadounidense Jeremiah Harris compartió fotografías tomadas en la región del río Inírida. En ellas aparecían grandes hojas flotando sobre el agua, que inicialmente fueron identificadas como pertenecientes a una especie de nenúfar ya conocida.
Las imágenes llegaron a Carlos Magdalena, especialista en plantas acuáticas de los Jardines Botánicos Reales de Kew, en Reino Unido. El experto advirtió que había algo inusual: las plantas estaban en una zona donde no se había documentado previamente la presencia de nenúfares gigantes del género Victoria en la cuenca del Orinoco.
La observación llevó a investigar si se trataba de una especie diferente de las que la ciencia ya conocía.
Las imágenes satelitales permitieron localizar la planta
Para comprobar sus sospechas, el equipo examinó imágenes satelitales de la región de Inírida y de lagunas cercanas. En ellas logró identificar grandes hojas circulares sobre la superficie del agua, lo que permitió localizar posibles poblaciones y orientar la búsqueda en terreno.
Sin embargo, confirmar la identidad de la planta no era tan sencillo. Los investigadores necesitaban encontrar ejemplares con flores y reunir material suficiente para comparar sus características con las de otras especies del mismo género.
La expedición se desarrolló con la colaboración de investigadores colombianos y miembros de comunidades indígenas de la región. Después de varios intentos, el equipo encontró ejemplares en una laguna selvática, incluida una planta en flor que permitió avanzar en la identificación científica.
El trabajo conjunto entre conocimiento botánico, tecnología satelital y saberes locales resultó decisivo para documentar la especie.
¿Qué hace especial a la Victoria colombiana?
La nueva especie pertenece al género Victoria, conocido por sus nenúfares de gran tamaño. Sus hojas pueden alcanzar aproximadamente dos metros de diámetro, lo que les permite extenderse ampliamente sobre la superficie de lagunas y otros cuerpos de agua.
Su tamaño es una de las razones por las que puede distinguirse incluso mediante imágenes satelitales. No significa que la planta pueda observarse a simple vista desde el espacio, sino que su extensión resulta detectable en imágenes tomadas desde satélites.
La Victoria colombiana se encuentra en la región del río Inírida, en Guainía, dentro de la cuenca hidrográfica del Orinoco. Su identificación demuestra que todavía existen especies cuya distribución y características no están completamente documentadas, incluso entre plantas de dimensiones extraordinarias.
Una especie que podría estar en peligro crítico
El descubrimiento también encendió las alarmas entre los especialistas. Las estimaciones iniciales sitúan entre 30 y 50 el número de ejemplares que podrían existir en estado silvestre, una cifra que apunta a una situación de alta vulnerabilidad.
Los expertos consideran que la especie podría cumplir los criterios para ser clasificada en peligro crítico de extinción. No obstante, su categoría oficial en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) todavía no ha sido evaluada.
La diferencia es importante: la alerta científica es seria, pero la clasificación formal requiere una evaluación específica de su distribución, población, amenazas y posibilidades de supervivencia.
Los investigadores buscan avanzar en el conocimiento de sus poblaciones y estudiar alternativas para su conservación, entre ellas el cultivo fuera de su hábitat natural, con apoyo de jardines botánicos e instituciones colombianas.
El papel de las comunidades indígenas en el descubrimiento
La expedición no habría tenido el mismo resultado sin la participación de habitantes de la región, cuyo conocimiento del territorio fue fundamental para encontrar las plantas en medio de zonas selváticas y cuerpos de agua de difícil acceso.
La experiencia de los navegantes locales ayudó a orientar la búsqueda hasta una laguna donde se encontraron ejemplares en flor. Su participación muestra la importancia de reconocer los saberes indígenas y el conocimiento acumulado por las comunidades que viven en estos ecosistemas.
Más allá de su valor científico, el descubrimiento plantea una pregunta sobre la conservación de la biodiversidad colombiana: cómo proteger especies extraordinarias antes de que su hábitat o sus poblaciones sufran daños irreversibles.
La Victoria colombiana es una nueva especie para la ciencia, pero también un recordatorio de que conocer la riqueza natural del país es apenas el primer paso. El siguiente desafío será garantizar que este gigante de las aguas pueda sobrevivir en su entorno natural.
Editor: Fer Bothía | Ágora Digital – 16 oct 2026

