Cerca de 70.000 personas marcharon contra De la Espriella en más de 20 ciudades de Colombia

Cerca de 70.000 personas marcharon contra De la Espriella en más de 20 ciudades de Colombia

Las movilizaciones del 14 de octubre reunieron a trabajadores, estudiantes, docentes, campesinos y organizaciones sociales en rechazo a las políticas del Gobierno. La jornada estuvo marcada por cuestionamientos al Decreto 1525 de 2026 y denuncias de intervenciones policiales en varias ciudades.

Cerca de 70.000 personas participaron en las movilizaciones del 14 de octubre en más de 20 ciudades de Colombia, según el balance divulgado sobre la jornada. Las manifestaciones expresaron el rechazo de distintos sectores sociales a las políticas del presidente Abelardo De la Espriella y defendieron reivindicaciones relacionadas con los derechos laborales, la educación pública, la soberanía nacional y las reformas sociales.

Trabajadores, estudiantes, docentes, campesinos, comunidades indígenas y afrocolombianas, mujeres y organizaciones sociales hicieron parte de las concentraciones. La jornada se desarrolló en medio de cuestionamientos a un decreto expedido por el Gobierno un día antes de las movilizaciones y de denuncias sobre procedimientos policiales durante las protestas.

El Decreto 1525 y las preocupaciones por el derecho a la protesta

Uno de los principales focos de controversia fue el Decreto 1525 de 2026, expedido el 13 de octubre, que modifica las reglas de intervención de la Fuerza Pública durante las manifestaciones.

Sectores de oposición cuestionaron la norma al considerar que podría debilitar las garantías para la movilización ciudadana e intimidar a quienes expresan su inconformidad. El debate se centró en cómo deben actuar las autoridades ante las concentraciones y qué salvaguardas deben proteger a quienes ejercen el derecho a la protesta.

El senador Iván Cepeda cuestionó el decreto y advirtió sobre sus posibles consecuencias. Las críticas plantean la necesidad de examinar el alcance de las nuevas disposiciones y su aplicación frente a las garantías constitucionales de reunión y expresión.

Bogotá se movilizó bajo fuertes lluvias

En la capital, miles de personas llegaron a la Plaza de Bolívar, pese a las fuertes lluvias y las granizadas. Entre los asistentes estuvo el expresidente Gustavo Petro, cuya participación se sumó a una jornada con presencia de distintos sectores políticos y sociales.

Las movilizaciones también tuvieron una participación destacada en Cali, Medellín, Bucaramanga, Santa Marta, Popayán e Ibagué, además de otras ciudades del país.

Las demandas incluyeron la protección del salario mínimo, los derechos laborales, la financiación de la educación pública y el rechazo a medidas ambientales y económicas que los manifestantes consideran perjudiciales.

Denuncias de operativos policiales en varias ciudades

La jornada estuvo acompañada de denuncias sobre intervenciones de la Fuerza Pública. En Bogotá se reportó el uso de gases y dispositivos aturdidores contra manifestantes, mientras que en Medellín, Popayán e Ibagué se registraron operativos, enfrentamientos y capturas.

Estos episodios generaron cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y el respeto por las garantías de quienes participaron en las concentraciones. Para establecer el alcance de cada intervención, resulta necesario conocer los reportes oficiales y las circunstancias específicas de los procedimientos.

Por su parte, De la Espriella afirmó que el 98 % de las manifestaciones fueron pacíficas. Esa declaración puso de relieve la importancia de contar con balances transparentes que permitan conocer tanto el desarrollo general de la jornada como los incidentes registrados en puntos específicos.

Las demandas sociales marcaron la jornada

Las organizaciones convocantes destacaron la participación nacional y presentaron las marchas como una respuesta ciudadana a las decisiones del Gobierno. Las reivindicaciones abarcaron asuntos laborales, educativos, ambientales y económicos, además de la defensa de la soberanía nacional.

La jornada dejó abierto el debate sobre la relación entre el Gobierno y los sectores que cuestionan sus políticas, así como sobre las garantías que deben acompañar cualquier intervención de la Fuerza Pública.

La discusión central no se limita al número de asistentes: también gira en torno a cómo las instituciones responden a la inconformidad ciudadana y qué mecanismos aseguran que el derecho a manifestarse pueda ejercerse sin intimidaciones ni uso desproporcionado de la fuerza.

Editor: Maricela Meza | Ágora Digital – 17 de octubre de 2026