Perdió su casa en un incendio y su café alcanzó los US$400 por libra: la historia de María Nilsa Garzón

Perdió su casa en un incendio y su café alcanzó los US$400 por libra: la historia de María Nilsa Garzón

María Nilsa Garzón Díaz, caficultora del municipio de Rosas, Cauca, logró que su café alcanzara uno de los reconocimientos más destacados de la subasta internacional Colombia Tierra de Diversidad 2026. Su lote obtuvo una oferta de US$400 por libra, el precio más alto de la jornada, durante el evento realizado en Bogotá en el marco de Cafés de Colombia Expo.

El café, de variedad Castillo y procesado mediante el método lavado, fue adquirido por Banexport Café 18. El resultado reconoce más de una década de trabajo para mejorar la calidad del producto, pero también está ligado a una historia personal atravesada por pérdidas y dificultades de seguridad.

Un incendio destruyó su vivienda semanas antes

Alrededor de un mes y medio antes de la subasta, un incendio destruyó la vivienda de María Nilsa en su finca. El fuego también acabó con las existencias de café que había reservado para comercializar durante el resto del año.

La pérdida puso en riesgo su estabilidad económica y la de su familia. En ese contexto, el lote que logró llevar al concurso se convirtió en una oportunidad para continuar adelante y buscar recursos para reconstruir su hogar.

La caficultora decidió no abandonar el trabajo que había desarrollado durante años. Su confianza en el cultivo y en la calidad de su producto fue determinante para seguir adelante con su participación.

Un atentado en la vía Panamericana puso en riesgo su viaje

A la tragedia personal se sumó la situación de orden público en el Cauca. El 12 de octubre, un atentado con carro bomba destruyó el peaje de El Bordo, en el municipio de Patía, sobre la vía Panamericana. El ataque dejó tres civiles heridos y ocasionó dificultades de movilidad.

La emergencia estuvo a punto de impedir que María Nilsa viajara a Bogotá para participar en la subasta. Pese a las complicaciones, logró continuar su camino y representar a su departamento en el certamen.

Su propósito también era mostrar una cara distinta del Cauca, una región que con frecuencia aparece en las noticias por hechos de violencia, pero que cuenta con una importante tradición agrícola y cafetera.

Doce años de trabajo detrás de una libra de café excepcional

María Nilsa cultiva cerca de 7.000 árboles de café en una propiedad familiar ubicada en la vereda El Sauce, en Rosas. La finca está ligada a su familia desde hace aproximadamente 120 años y la producción cafetera ha sido el sustento de varias generaciones.

Su café pertenece a la variedad Castillo, ampliamente cultivada en Colombia por su resistencia a la roya. El resultado obtenido en la subasta demuestra que esta variedad también puede alcanzar precios extraordinarios en el mercado de cafés especiales cuando se combina con un trabajo riguroso de cultivo, selección y procesamiento.

La productora ha dedicado cerca de 12 años a perfeccionar sus métodos. El cuidado de los frutos, la fermentación y el procesamiento del grano forman parte de un proceso que busca mejorar sus características y lograr un producto competitivo ante compradores especializados.

Durante años siguió las subastas internacionales en las que algunos cafés alcanzan precios elevados. Su aspiración era demostrar que un producto cultivado en Colombia podía recibir un reconocimiento de ese nivel.

Un precio excepcional dentro de una subasta internacional

El lote de María Nilsa fue seleccionado entre los 1.048 inscritos en el Concurso Nacional de Calidad Colombia Tierra de Diversidad, organizado por la Federación Nacional de Cafeteros. De esos participantes, 55 avanzaron a la etapa final de evaluación y 25 llegaron a la subasta internacional.

La jornada registró ventas totales por aproximadamente US$685.539 y un precio promedio ponderado cercano a US$68,19 por libra. Frente a ese promedio, los US$400 alcanzados por el café de Rosas sobresalieron como el resultado más alto de la edición.

Es importante precisar que se trata de un lote seleccionado para una subasta especializada. Ese valor no corresponde al precio habitual que reciben los caficultores por toda su cosecha, pues estos eventos reúnen cafés evaluados por sus características y atraen a compradores dispuestos a pagar primas excepcionales por determinados productos.

Reconstruir su hogar y demostrar que el campo tiene futuro

La venta representa una oportunidad para María Nilsa después de la pérdida de su vivienda, aunque no elimina los desafíos económicos y de seguridad que enfrenta la producción agrícola en el Cauca.

Como ocurre con otros pequeños productores, una parte importante de los ingresos de la finca debe destinarse al mantenimiento de los cultivos, la compra de insumos y los gastos familiares hasta la siguiente cosecha. Por eso, la caficultora también complementa sus ingresos con la comercialización de café tostado y molido, artesanías y otros productos agrícolas.

Su historia está ligada, además, al relevo generacional en el campo. María Nilsa busca demostrarles a sus hijos y a las nuevas generaciones que la actividad agrícola puede ofrecer oportunidades y que construir un futuro no necesariamente exige abandonar las zonas rurales.

El precio alcanzado por su café no borra la tragedia del incendio ni las dificultades que amenazaron su viaje. Sin embargo, convirtió años de esfuerzo en un reconocimiento internacional y puso a Rosas, Cauca, en el centro de una subasta que destacó la calidad de los cafés colombianos.

Editor: Fer Bothía | Ágora Digital – 19 oct 2026